La ola polar volvió, dicen desde la radio. Pero a nadie le importa en el Konex. Están bailando bajo techo, con las puertas abiertas y no dejan de moverse. Brazos, piernas, pies, caderas. Un desparramo, como leche derramada, como ingleses por el camino, como una suma de amantes de la percusión, oficinistas desinhibidos, estudiantes sin libros, extranjeros de idioma universal y curiosos que sacuden la timidez. La bomba de Tiempo, grupo de percusión de 12 miembros que practica la composición en tiempo real, provoca el movimiento de quienes participan de las presentaciones todos los lunes en el galpón de la Ciudad Cultural Konex, en el barrio porteño del Abasto. En un espacio de experimentación musical y clima festivo, el grupo liderado por Santiago Vázquez es djembé, es tambores, semillas, guiros, bombos legüeros y quintos. Pero también es ritmo, es unidad, es improvisación coordinada por un sistema de más 70 señas que permite a los integrantes tocar "la partitura" mientras el d...