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Into the wild


¿Qué hace que una canción, una película, o una historia nos movilice a terrenos que nos cuestan caminar? Difícil es responder porque difícil es dejarse atrapar, entregarse a algo cuando uno no tiene tiempo ni de sentarse a tomar el café con leche de la mañana.

Sin tiempo pero sin prisa, dice una canción, creo. Y como creo que dice esa canción, así miré Into the Wild y así escuché la banda sonora de la película, y así leí los artículos periodísticos de Jon Krakauer en la revista estadounidense Outside.

La historia comienza cuando unos cazadores encuentran a un hombre muerto en una bolsa de dormir, en un colectivo abandonado, en cercanías del parque nacional Denali, en el estado de Alaska. ¿O empieza cuando Chris McCandless deja atrás a Chris McCandless y se convierte en Alexander Supertramp? ¿O empieza cuando un par de padres lastima a un par de hijos, y uno de ellos decide salir del círculo vicioso de violencia familiar y social?

¿Cómo termina? Con un joven de 23 años que muere de inanición a sólo 33 kilómetros de una ruta; con un chico de 23 que pudo haber cruzado un puente cercano y salir de donde pensaba estaba atrapado; con un hombre que inspira a otros tantos hombres a cometer los mismos errores, reclaman seguido los pobladores de Alaska. O con un hombre que inspira a otros hombres.

¿O termina con un McCandless y un Supertramp vivos, todavía en la búsqueda de la pureza? ¿O termina con un niño que se hace hombre justo antes de morir, cuando se da cuenta que vive en un mundo en el que lo puro es utopía, porque es un animal social el que gobierna? ¿O no termina?

Si pueden, lean el libro (1996). Si no, miren la peli de Sean Penn (2007). O las notas de Krakauer. Y escuchen el disco de Eddie Vedder (2007).

Paso el link con el archivo de enero de 1993, de Ourtside. Hay que pinchar en el título para leerla completa. Son como 10 páginas. Está en inglés. Disculpas a los que no pueden.



Death of an Innocent

How Christopher McCandless lost his way in the wilds

By Jon Krakauer

Into The Wild by Jon Krakauer
James Gallien had driven five miles out of Fairbanks when he spotted the hitchhiker standing in the snow beside the road, thumb raised high, shivering in the gray Alaskan dawn. A rifle protruded from the young man's pack, but he looked friendly enough; a hitchhiker with a Remington semiautomatic isn't the sort of thing that gives motorists pause in the 49th state. Gallien steered his four-by-four onto the shoulder and told him to climb in.

The hitchhiker introduced himself as Alex. "Alex?" Gallien responded, fishing for a last name.

"Just Alex," the young man replied, pointedly rejecting the bait.

Foto:
Autoretrato de Chris MacCandless en su "Magic bus", en Alaska, donde fue encontrado muerto.

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