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Domingueando un falso hippismo con Félix González-Torres. Parte I.

Estaba leyendo sobre Alfonsín, los colegios en Floresta y Pedro Saborido -las pestañas del Firefox suelen representar en cuántos temas se puede dividir mi cerebro, o no-, cuando me llamó Anita. Me invitaba a caminar hasta Plaza Francia para conseguir pan relleno porque no había almorzado. Un par de llamados de por medio, agua en el fuego, y partimos. Tarde hermosa para musculosa y zapatillas.Y para lo que uno elija pornerse en el medio. Más mochila, más mate, más termo, más cámara de fotos y algunas monedas en el bolsillo. Limón no, porque no íbamos a una marcha. Las 25 cuadras hasta llegar a Recoleta fueron muy... reflexivas. Fue un repaso de qué habíamos hecho hasta estos veintipico de años que nos tocaban vivir y cómo planeábamos nuestro verano en función de qué queríamos hacer a partir de agosto con el resto de nuestras vidas. Así, sin comas, hablamos de planes y grandezas. Y de que no queríamos que quede sólo en palabras. Cuando llegamos a Plaza Francia, nos encontramos con Kira y...

...de qué color?

Qué horriblemente complicado es decidir la cara del blog cuando uno no se siente como para salir de casa. No. No es una irracionalidad lo que acabo de escribir. Hay gente que se levanta para ir al trabajo y se pone lo primero que encuentra. Hay gente que se levanta dos horas antes de lo que debería para elegir qué ponerse. Hay gente que no tiene para elegir, y otra que no tiene trabajo. Lo mío es una cuestión de energía. ¿Dormí bien o me duele la espalda? ¿Tengo tiempo de tomar un mate o voy a hacer pasear a la taza de café con leche por toda la casa mientras me preparo? ¿Soñé con mi ex o con el número que gana la lotería? ¿Hace frío y hay sol, o son las siete de la mañana y ya hay gente con olor a chivo? Todos factores determinantes de mi humor y, como consecuencia de ese estado de ánimo, el tipo y color de ropa que use esa mañana. Y tarde. Y noche. Porque a veces el proceso se repite. Un ejemplo: cuando fue un día de trabajo horrible y la remera y el pantalón que tengo puestos tiene ...

Una de Quino, con dedicatoria

Con amor, a quien corresponda.

La esquizofrenia de Schmidt me da escalofríos

Entrar en la carrera de Ciencias de la Comunicación no es difícil, lo jodido es decidir si realmente queremos seguir cursando. Como gran charco porteño -de esos que Macri nunca se animaría a saltar por largo, pero no por profundo-, la redundante Comunicación Social abarca disciplinas varias y atenta de igual forma contra la salud psíquica de sus estudiantes. Esto es, en repetidas ocasiones durante los eternos años de finales obligatorios y no tanto. Ante el aparente arrebato de inconciencia adolescente que me llevó a anotarme en la UBA -en algún momento pensé que era la razón de mi situación académica, y más tarde comprobé que era un estado crónico de la simpleza de mi ser-, el periodista Esteban Schmidt no sólo me contagió la esquizofrenia que le provocan algunos medios y formas de encarar la profesión periodística, sino que también incrementó la culpa que me da estar alimentando a los parásitos empresariales dependientes de las fallas del sistema de educac...

Otra creación made in Sociales!!!

No puedo dejar de cantarla. Y al "corré un poquito y apoyá a la educación", que le cantamos a los gorditos del gimnasio súper top en avenida de Mayo mientras marchábamos a la plaza, me persigue camino al trabajo tooooooodos los días. Jijiji... ...prohibido afinar, eh! Varias sedes me separan (con el ritmo de "una calle me separaaaa") Varias sedes me separan de mis cumpas de cursada Escuchame bien Tedesco sólo quiero más presupuesto Vamos a luchar por la universidad del campo popular y no del capital Gobierno Nacional te vamos a arrancar el edificio YA! Sociales - Sede Ramos Fuente: blog Edificio único ya!

"La imaginación al poder", se escucha desde Ramos, MT y Constitución

"Aunque a veces parezca que ya no sabemos de qué manera decirlo, la bronca nos va tirando ideas", dicen desde el blog Edificio único ya! los compañeros de Sociales de la UBA. Desde que se endureció la lucha por la sede de Constitución, en la que hace tiempo deberíamos estar cursando todas las carreras de la facultad, las asambleas, las marchas, las tomas y las clases abiertas no han parado. Tampoco el lado izquierdo del cerebro de los estudiantes, que sigue produciendo sentido: Sede Ramos Mejía, donde cursa Ciencias de la Comunicación y Ciencia Política Morir solo cuesta viga (le hizo crack crack el techo, al final). 20 años, nada que festejar. La deuda es con la ducación: cancelá ésta. Edificando edificio edificante. Tomamos Sociales para que nos tomen en serio. Mi profesor/a trabaja gratis y no me cabe. Se escucha más a los bondis que a mis compañeros de clase. 20 años no es nada (sin edificio, sin salario para los ad honorem, sin presupuesto). Ante el ahogo presupuestario...

Me lo prestó Ramiro

Prestado como quien dice prestado... no fue. No obtuve el consentimiento del señor Argañaraz porque nunca le pregunté. Pero el que avisa no traiciona, no? ¿Un poco de amor francés? Un poco de humor cordobés... Para ver el blog del amigo, pinchá en la imagen

Pelucas y peluquines para la señorita de las tres décadas

Una fauna interesante en una fiesta de cumpleaños increíble, que sólo se puede dar cuando nos hacemos grandes. ¡O viejos! Los treinta no vienen solos. Traen amigos y familia, que del norte vienen marchando. Padres discretos y de los otros. Amigos lindos y de los otros. Gente simpática y de la otra. Traen a un tímido Guido Suller y a su no tan tímido hermano mellizo, que sacude gato ajeno sin reparar en el precio. A una Jem and the Holograms, con aires de Lía Crucet que se esmera en parecerse a Barbie. A un repartidor de pizzas con pelo prestado, pero que bien podría ser propio. A doña Florinda, que con ruleros y todo se las arregla para encontrar a un par de Girafales. A una Sher un poco tana, con pelos de colores y siempre firme junto a la barra. A un afro azul, provocador de suspiros y envidias que corre peligro constante de ser robado. A una gallina en la cabeza, ¿y a un bostero en el corazón? Traen a rusos, portugueses, estudiantes y licenciados, trabajadores y jubilados. Amores vi...

Into the wild

¿Qué hace que una canción, una película, o una historia nos movilice a terrenos que nos cuestan caminar? Difícil es responder porque difícil es dejarse atrapar, entregarse a algo cuando uno no tiene tiempo ni de sentarse a tomar el café con leche de la mañana. Sin tiempo pero sin prisa, dice una canción, creo. Y como creo que dice esa canción, así miré Into the Wild y así escuché la banda sonora de la película, y así leí los artículos periodísticos de Jon Krakauer en la revista estadounidense Outside . La historia comienza cuando unos cazadores encuentran a un hombre muerto en una bolsa de dormir, en un colectivo abandonado, en cercanías del parque nacional Denali, en el estado de Alaska. ¿O empieza cuando Chris McCandless deja atrás a Chris McCandless y se convierte en Alexander Supertramp? ¿O empieza cuando un par de padres lastima a un par de hijos, y uno de ellos decide salir del círculo vicioso de violencia familiar y social? ¿Cómo termina? Con un joven de 23 años que muere de in...